¡Al río!

Con cariño para Maite Martín.

En estos días de tórrido calor en que el baño mañanero en la Zurriola es lo más refrescante que puedo encontrar recuerdo aquellos calurosos meses de verano en Pamplona en los que para darnos un chapuzón íbamos ¡Al río!.

En Pamplona aún no había llegado el boom de las Ciudades Deportivas como Amaya, Anaitasuna o el Club Natación. Las únicas piscinas conocidas eran las del Tenis, detrás de los Caídos y por lo menos en aquellos años eran para la élite. El Oberena creo recordar que en aquellos años sólo eran para chicos.

Nada sabíamos de pagar un abono, ni de ir a piscinas desinfectadas con su cloro y con sus higiénicas duchas. Tampoco eramos muy duchos en moda para baño.Las niñas lucíamos unos trajes de baño de tela fruncidos con gomitas que no se secaban nunca y los niños unos Meyba igualitos que los de sus papás.

En Pamplona ir al río era ir a Arre o a Oricaín, por supuesto en la Villavesa porque el coche aún no había llegado tampoco a nuestras vidas. Esta salida la solíamos hacer los domingos e ibamos con el papá, la mamá se quedaba preparando la comida.

Pertrechados con el traje de baño y unas sandalias de goma para no resbalarnos en el verdín de las piedras del río nos dábamos el chapuzón en las fresquitas aguas del Arga.

Nos agarrábamos con fuerza a un flotador enorme y negro que era en realidad una cámara de alguna rueda de camión. El papá, buen nadador, lo mismo nos protegía que nos hacía aguadillas. En el agua siempre fue muy juguetón.

Almorzábamos pan con lo que fuera y fruta.Nada de helados ni de patatas fritas y todas esas zarandajas.

En los momentos más tranquilos buscábamos en la orilla cabezones que guardábamos en un bote, no recuerdo ahora con qué intenciones.

Ni duchas, ni sombrillas, éstas tampoco hacían falta porque la sombra de los árboles y el mecer de sus ramas nos procuraba frescura y como no conocíamos la loca fiebre de torrarnos al sol para ponernos morenos no pillábamos ninguna sofoquina.

Protectores solares? Factor 30? Factor 50? La única crema que conocíamos era la Nivea de la caja de lata azul que yo creo nos la aplicábamos cuando ya en los hombros en torno a los tirantes nos habíamos puesto coloraditos.

Ir al río era una fiesta y me ha procurado un gran placer recordarlo. Recordar a Iñaki y a Patxi y al papá que no puede recordar.

Como no tengo fotos del río pongo éstas que ilustran el gran acontecimiento de venir a San Sebastián y bañarse en la Concha. En aquel entonces.

PATXI 5 AÑOS LA CONCHA DONOSTI

Fotos Familia-Ajuar Portatil 005