{"id":1078,"date":"2020-04-04T11:35:03","date_gmt":"2020-04-04T11:35:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ajuarportatil.com\/blog\/?p=1078"},"modified":"2020-04-04T11:35:03","modified_gmt":"2020-04-04T11:35:03","slug":"parvulitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajuarportatil.com\/blog\/2020\/04\/04\/parvulitos\/","title":{"rendered":"Parvulitos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.ajuarportatil.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Fotos-Familia-Ajuar-Portatil-0071.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-587\" src=\"http:\/\/www.ajuarportatil.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Fotos-Familia-Ajuar-Portatil-0071-224x300.jpg\" alt=\"Fotos Familia-Ajuar Portatil 007\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/ajuarportatil.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Fotos-Familia-Ajuar-Portatil-0071-224x300.jpg 224w, https:\/\/ajuarportatil.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Fotos-Familia-Ajuar-Portatil-0071.jpg 306w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En la caldeada cocina de la calle Olite pas\u00e1bamos los ni\u00f1os el invierno CONFINADOS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tanto tiempo en ella que en mi cabeza est\u00e1n todos sus detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Os voy a hacer\u00a0 la descripci\u00f3n de la cocina en los inviernos del confinamiento,, cuando el cierzo barr\u00eda Pamplona o cuando las heladas dejaban la ropa tendida del balc\u00f3n tiesa como un churro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entrabas y al fondo, delante de la salida al balc\u00f3n, la todopoderosa yaya en su mesa camilla al abrigo brasero. Los privilegios que la yaya te pod\u00eda conceder eran o que te dejara la paleta para apretar las cenizas o que te permitiera jugar con sus cartas para hacer castillos. Claro que lo que la yaya quer\u00eda es que jug\u00e1ramos a la brisca con ella. \u00a1Eso s\u00ed que era aburrid\u00edsimo \u00a1<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La mesa oficial de la cocina, la de comer, era grande y de madera,que limpi\u00e1bamos fervorosamente con estropajo, lej\u00eda y jab\u00f3n. Era \u00abMULTIUSOS\u00bb porque los usuarios pod\u00edan ser:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 _\u00a0 \u00a0I\u00f1aki y Patxi bajo ella jugando a camareros, pon\u00edan los bancos delante y aquello era el mostrador, y dale que te pego con la hosteler\u00eda..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 _ Yo, sentada encima de ella repasando Geograf\u00eda y la mam\u00e1 tom\u00e1ndome la lecci\u00f3n: \u00abLa Carpetana, La Oretana, La Lora, La Bureva&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0_ La cosa se\u00a0 pon\u00eda seria cuando aparec\u00eda la mam\u00e1 con sus patrones y piedra de marcar porque iba a cortar una falda. Colocaba los papeles sobre la mesa y a marcar y\u00a0 cortar. La mam\u00e1 con la costura\u00a0 sacaba un dinero extra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Frente a la gran mesa, la cocina de le\u00f1a, de las que llamaban econ\u00f3micas, al mando la mam\u00e1. Siempre sobre la chapa un puchero panzudo del caf\u00e9, asomando la manguera para colarlo. La mam\u00e1 era una caf\u00e9adicta, condici\u00f3n que yo he heredado. A las tardes cuando cos\u00eda a m\u00e1quina yo le\u00a0 acercaba cafecitos que ella llamaba\u00a0 \u00abrecuelos\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Junto a la cocina, la carbonera, cuya negrura me asustaba bastante. Cuando me ped\u00edan que sacara una pala de carb\u00f3n yo levantaba la tapa con el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o y cerraba pitando temiendo que de aquel agujero negr\u00edsimo saliera el mismo demonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el otro extremo junto a\u00a0 la fregadera estaba la entrada de la despensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su suelo a la derecha se alineaban las botellas, entre ellas mi preferida era la del\u00a0 Calcigenol \u00a1 Qu\u00e9 rico para darle un chupito ! Aquel jarabe lechoso y de sabor. an\u00edsado nos lo administraban a los ni\u00f1os de los 50 para proporcionarnos Calcio. Gracias a Dios no conoc\u00ed otros revitalizante de moda, el jarabe de ricino o el aceite de h\u00edgado de bacalao, que deb\u00edan ser de lo peor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No me extra\u00f1a que yo recuerde la cocina, en todos sus detalles y hasta la \u00faltima baldosa porque en ella pasaba confinada todas las tardes del entonces g\u00e9lido invierno de Pamplona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aclaremos-. los ni\u00f1os no empez\u00e1bamos al cole hasta los 5 a\u00f1os a lo que se llamaba Parvulitos y Parvulitas ( los sexos rigurosamante separados)\u00a0 Ni Guarder\u00eda, ni Infantil&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestros padres no nos trajin\u00e1ban de un lado para otro para que alguien nos cuidara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La mam\u00e1 estaba en casa, como la mayor\u00eda de las mujeres y adem\u00e1s contaba con la yaya de refuerzo para cuidarnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El avance del invierno lo se\u00f1alaba la yaya observando como el reflejo del sol iba avanzando por las baldosas. Cuando ya llegaba a las que estaban junto a la chapa, ya iba a ser primavera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Creo que yo en aquella cocina era una perfecta esp\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Cuando el sol inundaba el balc\u00f3n y la cocina se acababa el confinamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los geranios protegidos amorosamente por la yaya para que sobrevivieran de las heladas\u00a0 volv\u00edan a lucir bien tiesos sobre el armario del balc\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los ni\u00f1os ya pod\u00edamos salir a la tarde a nuestro 2\u00ba hogar,\u00a0 La Media Luna. A jugar a la cuerda, a los cromos en aquellos sitios m\u00e1s soleados que las abuelas conoc\u00edan bien.<\/p>\n<p>S\u00ed, yo fui una ni\u00f1a confinada los inviernos en el lugar m\u00e1s encantado de mi vida:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">LA COCINA DE LA CALLE OLITE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la caldeada cocina de la calle Olite pas\u00e1bamos los ni\u00f1os el invierno CONFINADOS. Tanto tiempo en ella que en mi cabeza est\u00e1n todos sus detalles. 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